¿Vas a regalar una bici?

Por Tincho Lehmann

Se acercan las estas y la bici sigue siendo uno de los regalos estrella. Si estás pensando en obsequiar una pero no sabés por donde arrancar, en esta nota te ayudamos a orientarte. Las preguntas esenciales que deberías hacerte son:

¿Quiere andar en bici o es un deseo mío?
Uno de los mejores momentos para regalar una bici es cuando la otra persona está entusiasmada pero algo indecisa para largarse a pedalear. Ahí es cuando ese empujoncito de regalarle su bici propia es una gran idea, especialmente cuando se trata de adultos. A los chicos les suele resultar más fácil, ya que naturalmente querrán explorar lo nuevo y se cuestionarán menos cosas que los adultos. Lo bueno de hacerse esta pregunta es ser conscientes de que siempre existe un porcentaje de probabilidad de que la otra persona no se sienta entusiasmada. Andar en bici es algo que se puede sugerir y fomentar, pero jamás imponer.

¿Cuánto la va a usar realmente?
A veces hay una diferencia importante entre el uso que nosotros imaginamos que se le dará a esa bici y lo que en la realidad sucederá. Tiene mucha relación con la primera pregunta. Si la bici llega como algo totalmente inesperado, nunca se sabe cuánto esa persona la incorporará a su vida. Algunos la usarán para pasear los fines de semana y otros terminarán gastando las cubiertas de tanto andar. Si pensamos que el uso será intensivo, entonces habrá que prestarle mucha atención a la calidad de algunos componentes y comprar la mejor posible. Por ejemplo, una bici que se usa constantemente gasta rápido los frenos, las cubiertas y la transmisión (cadena, plato, piñon). Por eso, la sugerencia en este caso es hacer la mejor inversión inicial que podamos. Regalar una bici robusta y que funcione muy bien potenciará sin dudas las ganas de seguir usándola. De forma contraria, si los desperfectos y el mantenimiento se transforman en algo tedioso, esto terminará por desanimar a cualquiera.
Para un uso más esporádico o de fines de semana, se puede ser más flexibles en algunas cuestiones técnicas de la bici, pero siempre y cuando se cumpla con un mínimo de calidad y, sobre todo, que se garantice la seguridad del usuario.

¿Hace falta que la bici tenga cambios?
No siempre. Los cambios en las bicis deberían ser una parte funcional de la transmisión y nunca un recurso de marketing. Equivocadamente muchas personas equiparan una mayor cantidad de velocidades con una mayor calidad de la bici. Debemos saber a grandes rasgos en qué tipo de lugar se usará la bicicleta para entender si será útil tener cambios y de qué tipo (no es lo mismo una ciudad plana que una en zona montañosa. Desde ya, si optamos por una bici con una transmisión de este tipo, será bueno adquirir componentes de marca reconocida y en la gama más alta que podamos (sin llegar a transmisiones ideadas para la competición, que persiguen ser más livianas que robustas y durareras).

¿Qué rodado elijo?
Los chicos crecen y puede ser algo difícil tomar la decisión de qué tamaño de bici comprar. Es bueno que sepas que no solo hay tamaños de rodados (20, 24, 26…) sino que también los cuadros tienen distintas tallas. Por eso, lo ideal es que puedas acercarte a la bicicletería con el agasajado para encontrar la combinación ideal de ambas cosas. Esto, en el caso de un niño, te permitirá saber si en poco tiempo la bici le quedará pequeña o si va a tener muchos meses por delante para disfrutarla. Una buena excusa para llevar al niño a la bicicletería es que elija cual bicicleta es la que quiere pedirle a Papá Noel, por ejemplo.

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