Todas las bicis valen

Por Isabel García Amuchástegui y Ariel Sabatella

El furor de la bici de los últimos tiempos ha traído consigo modas y fanatismos que generan separaciones sin sentido dentro del ciclismo urbano. Desde inocentes salidas o actividades exclusivas para personas que posean un determinado tipo de bici hasta cosas bastante más extremas. Y todo esto nos hace ruido, porque qué importa qué bici use uno u otro, ya que podemos encontrarnos con alguien que tenga nuestro gusto exacto en cuanto a bicis y que nos termine por resultar poco interesante como persona.
En definitiva, qué mejor que las diferencias, ya que con ellas nos enriquecemos y sin ellas todo sería muy aburrido.
Además, la unión hace la fuerza, y si queremos que el movimiento crezca para ser vistos, considerados y respetados, qué mejor que estar unidos por la causa.
La bici tiene algo tan mágico que podés sentirlo dando un paseo en solitario pero también multiplicarlo pedaleando en masa. La cercanía con el otro, la vivencia del entorno, el sonido silencioso de nuestros rodados, una fuerza única que sólo podemos sentir pedaleando con otros sin importar de qué raza o color sean sus bicicletas.

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Intro publicada en La Guía BAiker número 4, diciembre 2013/ enero 2014