Seguridad: Luces encendidas, también de día.


A la hora de circular por la ciudad con el tránsito de estos días, seguramente nuestro mejor aliado sea un buen juego de luces. Está comprobado que montar en bici de día con luces encendidas aumenta la capacidad de ser vistos por automovilistas, tanto en calles como en rutas. En mi caso, las uso permanentemente, tanto en la ruta entrenando, en días previos a competencias cuando voy y vuelvo de un circuito, y en mi salida urbana semanal en la que voy a casa de mi madre a cenar. Utilizo las Specialized Stix Sport, que cuentan con dos modos de potencia de luz fija y cuatro modos intermitentes, se cargan mediante un puerto USB y se montan en la bici fácilmente, sin el uso de herramientas.
Durante el día las utilizo en el modo intermitente de mayor intensidad, la intención es ser visto, llamar la atención. Cuando vayas en auto y veas un ciclista con luces diurnas, prestá atención, te darás cuenta que ves al ciclista desde una distancia más lejana que si fuera sin luces.
Además, es importante tener en cuenta que si entrenamos en bici por la tarde en otoño/invierno, el atardecer suele apoderarse de nuestra pedaleada rápidamente y es ahí el momento justo para estar preparados. Ser vistos es lo mejor que nos puede pasar.
Esto mismo ocurre con quienes van a trabajar en bici, ya que suelen hacerlo al amanecer y atardecer, esos momentos en que la luz es muy tenue aun.

Exiten luces de todo tipo, desde las más básicas hasta las más potentes de iluminación frontal que, aunque parezca mentira, igualan a la luminosidad de cualquier vehículo. Son de tamaño pequeño, con diseños agradables y hasta en muchos casos, casi imperceptibles a simple vista cuando están apagadas. Con la tecnología LED ser vistos hoy en día es muy sencillo y relativamente accesible al bolsillo, ya que la oferta de productos de este tipo es muy grande y variada.
No olvidemos que las luces son un accesorio obligado, tanto como nuestro kit de reparaciones, y que deberían estar instaladas en todas las bicis.