Océano pacífico

Por Isabel García Amuchástegui y Ariel Sabatella

Los ciclistas urbanos nos alimentamos de asfalto, calles y bicisendas y nos divertimos cual niños cuando rodamos por la ciudad y el viento nos da en la cara mientras vemos las sombras que viven dentro de esos costosos ogromóviles perder el tiempo intentando llegar a algún lugar. Somos como peces nadando en el asfalto y precisamos ser más, de modo de formar grandes cardúmenes para evitar a los tibulectivos que nos encierran, los peatones con sus redes enredándonos por nuestras sendas, las peligrosas anguilas motorizadas de dos ruedas y esa extraña variedad de pirañas gordas y ciegas que esperan cazar un peatón en alguna esquina para saciar su hambruna. Subámonos a la bici todos los días para que los cardúmenes de bellos peces brillantes, coloridos y vivaces llenen las calles de nuestros barrios, provincias, países y planetas, de modo de que nuestros barrios, provincias, países y planetas se conviertan en un lugar hermoso donde vivir.

Intro de La Guía BAiker #6 (abril-mayo 2014)
pescado