Maza de cambios internos: Confiables, duraderos y de bajo mantenimiento


La historia de los cambios de marcha en la bicicleta es casi tan vieja como la de la bicicleta misma. Ya en 1869 comenzaron a desarrollarse di- ferentes sistemas de transmisión de este tipo. Sin embargo, durante el siglo XX, dos tipos principales fueron los que dominaron sobre los demás: descarriladores y mazas con cambio epicíclicas o “maza con cambios internos”.
En ambos sistemas la potencia que genera el ciclista en los pedales es transmitida a la rueda trasera en forma indirecta, a través de la cadena. Y en particular, en la maza con cambios internos esta cadena hace girar a una sola corona en la rueda trasera y, excepto en el caso de la transmisión directa (que es el de la marcha del medio en un sistema de tres velocida- des), la transmisión pasa al interior de la maza a través de una serie de engranajes dentados ubicados en su in- terior y, de acuerdo a la combinación de engranajes de salida seleccionada por el ciclista, la rueda girará más o menos velozmente que la corona.
Si bien estos engranajes dentados generan algo de fricción (y por lo tanto alguna pérdida de potencia, aunque mínima), esto se compensa en gran parte por el hecho de que están ubicados dentro de un sistema sellado y lubricado, protegidos de los agentes externos. Los cambios a la maza tienden por lo tanto a ser muy confiables, de gran duración y de muy bajo o casi nulo mantenimiento, lo que las convierte en ideales para el uso urbano y cicloturista.
Por su parte, en los sistemas a descarrilador la transmisión viaja en forma directa desde uno o más platos denta- dos a una de entre una serie de coronas de piñón ubicadas en la rueda trasera. El mecanismo de cambio trasero obliga a la cadena a pasar de una corona a otra. Con frecuencia, la cadena gira fuera de línea y con ello se reduce en algo la eficiencia del sistema, más allá de que los modernos descarriladores sean flexibles y precisos, lo que hace que estas pérdidas resulten relativamente bajas. Agregado a esto, el sistema “abierto” exige mucho mantenimiento y servicio, el desgaste es enorme comparado con un sistema sellado, y los riesgos de rotura del descarrilador, más que conocidos por todos.

Opciones actuales
Los principales fabricantes de mazas con cambios internos son: la pionera Sturmey-Archer en el Reino Unido, Shimano en Japón y Sram en Estados Unidos.
Muchas mazas con cambios internos ofrecen modelos combinados con frenos a la maza de diversos tipos. Si bien las mazas con tres velocidades son aun muy populares en el mercado europeo, norteamericano y oriental, en la actualidad hay muchas opciones. Sturmey produce variantes de 2, 3, 4, 5 y 8 velocidades, Shimano ofrece sistemas de 3, 7, 8 y 11 velocidades, Sram produce de 3 velocidades y la pequeña marca familiar alemana Rolhoff ofrece una maza de 14 velocidades.


Sturmey Archer: un poco de Historia
¿Sabías que los cambios dentro de la maza son anteriores al sistema “tradicional” a descarrilador? Fue entre 1892 y 1898, en Inglaterra, cuando se empezaron a patentar los primeros sistemas de cambios internos a la maza y, en los primeros años del siglo XX, cuando Henry Sturmey y James Archer patentaron el primer sistema de 3 velocidades y fundaron la fábrica de producción en serie de cambios a la maza conocida como Sturmey-Archer, la cual por más de 100 años ha sido una marca pionera en el diseño de mazas de cambios internos, mazas con frenos contrapedal y a tambor y mazas con dínamo.
En el 2000, la marca inglesa trasladó su producción a Taiwán, lo que permitió el acceso a una mejor tecnología y muchos avances en el diseño y la calidad de su producción.

Acá podés ver un video de cómo funciona una maza Sturmey Archer en su interior

“Un sistema que no cambiaría por nada”
Por Isabel García
Como usuaria de una maza con cambios internos desde hace más de 6 años, me atrevo a decir que es un sistema que no cambiaría por nada. Estas mazas prácticamente no requieren mantenimiento, lo que las convierte en ideales para el uso urbano. Otra gran ventaja, sobre todo en la ciudad, es que se puede pasar de velocidad sin necesidad de que la bici esté en movimiento. Además, es una buena opción a la hora de hacer cicloturismo, ya que al tener menos posibilidades de sufrir desgaste o golpes, probablemente no necesitemos ningún repuesto ni arreglo durante el viaje.
Nunca me falló en todos estos años y me da mucha tranquilidad el hecho de que todo el sistema de cambios esté aislado y sellado, sin que le llegue el polvo o la lluvia o pueda sufrir golpes, como sucede con el sistema tradicional de descarrilador

Más info: sturmeyarcherargentina