La semilla urbana

Cuando empezás a trasladarte en bici plantás una semilla. Y principalmente nace el brote de decidir moverte de una forma autónoma, sin depender de los horarios del transporte público o del impreciso tiempo que te lleva moverte en auto y, aún peor, estacionarlo. Es posible que también comience a interesarte un poco más el funcionamiento de tu rodado o cambie un poco el rumbo de tus salidas o vacaciones, acompañadas por la incógnita: ¿Se podrá llevar la bici?
Incluso a más de uno, sobre todo si le gusta la velocidad y la idea de superarse, seguro le nazca el brote de participar en alguna carrera.
Obviamente, para todo esto, una sola bici nunca alcanza. Cuando ya pensás que un mínimo de tres es lo fundamental, la semilla se transformó en árbol.

Por Isabel García AmuchásteguI y Ariel Sabatella

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