La primera Gravel en Argentina: Veni, vidi, vici


Somos muy pocos, apenas seis entre más de 300 corredores de mountain bike. Somos los raros y nos miran con desconfianza, tal vez sorpresa. Seguramente se preguntarán si llegaremos al final de la carrera.
Los de este lado de la rareza no tenemos ese interrogante, por eso llegamos a Tandil
y estamos dispuestos a largar y terminar 50 kilómetros en la primera carrera de Argentina con categoría gravel: El desafío de Los Bosques. Fue difícil convencer al sponsor y a los organizadores, pero después de mucho insistir lo- gramos el simbólico triunfo de ser parte de la largada. Tres Specialized Diverge, una Reid, una Kona y una Guidolin, abren ruta en una de las más frías mañanas del año en una ciudad que siempre nos recibe a los ciclistas con una prome- sa inquebrantable de brindar paisajes únicos.

A Specialized Argentina y Tandil BTT que habilitaron esta categoría ¡Chapeau!

El circuito es una ruta ancha de tierra y grava que ha absorbido una persistente lluvia de dos días, la cual se detuvo amigablemente en la madrugada previa.
Nuestra escasa categoría larga toda junta y comienza a dispersarse. El combate contra el viento se hace personal, a diferencia de la prueba principal, una contrarreloj por parejas, nuestra categoría es individual y no podemos tirar en equipo para hacer más llevadero el ahorro de energía al pedalear. Un pinchazo a pocos kilómetros de la largada me hace confir- mar la próxima tubelización de mis cubiertas. Un par de competidores me pasan y son testigos de una rápida tarea de cambio de cámara en plena sierra.

Sabiendo que la remontada será difícil, y mucho más pe- lear el podio, no queda otra que pedalear en solitario tratando de limar segundos en cada curva y despilfarrando energía en las subidas con la esperanza de alcanzar a rivales.
El sol decide taparse la cara con las nubes, descansar hasta después del mediodía. El frío es el principal animador. Gracias a la vuelta del circuito podemos disfrutar de la ayuda del viento hacia el final y gozar con la vista de la sierras.
Algunas gotas en los últimos kilómetros nos asustan, pero sin impedirnos la sonrisa al cruzar el arco de llegada. Los seis graveleros podemos hacernos dueños de la famosa frase del general romano Julio César al final de la batalla de Zela: “Veni, vidi, vici”. Al margen de la clasificación, fuimos parte y en- tramos en la historia corriendo la primera gravel del país, por eso podemos decir: “Vine, vi, vencí”.


Hablemos de Gravel

La Dirty Kanza es la principal carrera de gravel a nivel mundial. Nacida en el 2007 en Kansas (USA), en su última edición reunió a más de 2750 “graveleros” para correr 200, 100, 50 o 25 millas. Este año participaron representantes de reconocidos equipos como el Trek – Segafredo y el EF – Education First. Los pro completaron la prueba en 10 horas y la gran mayoría dio la vuelta y disfrutó pedaleando más de 15 horas.
La categoría nacida en este siglo es la última novedad y apunta a crecer de la mano de organizadores, de las principales marcas que ya tienen su modelo gravel y de los miles de corredores que imprimen un look especial a la categoría.
Teniendo en cuenta que en la primera edición juntaron apenas 43 corredores, este correlato me autoriza a tener esperanza de que en poco tiempo más podamos hacer crecer el gravel argento. Creo que la mística gravel apunta a una prueba más distendida, en donde no importan las clasificaciones y el resultado final, si no disfrutar cada kilómetro, el paisaje y la compañía, tener tiempo para detenerse en un Checkpoint a refrescarse, comer algo o simplemente sacarse una foto y disfrutar luego de la prueba de un “tercer tiempo”.

Por Gustavo Almada, propietario de la bicicletería LordBike: lordbike.com.ar