Gloriosas avenidas y benditas ciclovías porteñas

 
Por @pablolebedinsky

Hace seis años volví a andar en bicicleta por la ciudad de Buenos Aires después de muchísimo tiempo. La idea era moverme de una for- ma cómoda y divertida, no en auto ni en transporte público.
Si bien en ese momento la ciudad ya se encontraba sumergida en un profundo plan de infraestructura ciclista, no me sentía del todo cómodo, a pesar de tener ciclovías protegidas. Los peatones y los automovilistas no terminaban de comprender el impulso que estaba tomando el ciclismo urbano en la ciudad y muchos no aceptaban a la bicicleta como vehículo, sosteniendo la creencia de que era solo para deportistas o para andar en el parque de forma recreativa. Afortunadamente, esa sensación de desatención por parte de otros actores del tránsito respecto de la bicicleta ha cambiado, aunque aún queda mucho trabajo por hacer.


Gloriosas Avenidas
Cuando volví a pedalear encontré calles angostas con ciclovías que no las necesitaban (algo que persiste y se ha incrementado) y avenidas extremadamente anchas muy desaprovechadas (que hoy siguen igual). Y con el paso del tiempo me fui dando cuenta de que realmente necesitaba que mis viajes fueran más fluidos y cómodos, por lo que empecé a circular por avenidas. Así mis rutas resultaban más eficientes, aunque el problema con el que me encontraba, y aún hoy me encuentro, es el tránsito rápido y la violencia vial ejercida por quienes van detrás de un volante que, egoístamente, no comprenden nuestras necesidades, tan respetables y legítimas como las de ellos.
Y así las cosas, compartiendo ideas con otros ciclistas que también usan las avenidas, leyendo artículos al respecto y observando obras de infraestructura urbana en el mundo, fui proyectando la idea de proponer la construcción de ciclovías sobre las avenidas troncales de la ciudad y aprovechar así el potencial que éstas tienen y la forma en la que conectan a los diferentes barrios porteños. Lo bueno de andar en bicicleta es que tenemos alternativas de ruta y la ciudad de Buenos Aires tiene un diseño que permite, a diferencia de muchas ciudades europeas, poder componer una red de infraestructura ciclista fluida, rápida, cómoda y eficiente.


Benditas Ciclovías
Siempre digo que me parece muy acertada la idea de tener ciclovías protegidas, porque eso nos permite circular por un espacio exclusivo para bicicletas, aunque sabemos que muchas veces eso no ocurre como quisiéramos. Y como digo esto, también digo que las avenidas son un terreno inexplorado que debemos incursionar para redistribuir el espacio del tránsito vehicular urbano.
Hoy hay más ciclistas en la calle que hace seis años, y en parte se lo debemos al crecimiento de una red de ciclovías que, si bien no cumple con todo lo que uno considera seguro, ha sabido ofrecer un lugar más tranquilo para pedalear, impulsando a más personas a que se animen a trasladarse en este noble vehículo.

La bicicleta es el futuro en materia de movilidad urbana y aún queda mucho por hacer para que podamos hacerlo de una forma más segura y cómoda, además de pensar en otros modos de transporte sostenible que hoy se encuentran en una zona gris, no estando considerados por la Ley de Tránsito ni por la variopinta fauna urbana.