¡Estamos vivos!

Por Isabel García Amuchástegui y Ariel Sabatella

Se acerca el calor de la primavera y la gente se zambulle a las bici olvidadas durante el invierno. Las ciclovías estallan. El clima es ideal para pedalear en remera o campera ligera. Pero nosotros queremos desenterrar de la cabeza de la gente la idea de que las bicicletas son para el verano. Amamos fervientemente pedalear en invierno porque: llegamos vivos y acalorados a destino –y la gente nos mira como si fuésemos raros–, salimos fácilmente del letargo invernal, nos sentimos (más) jóvenes, podemos pedalear en remera de manga larga con 10 grados y, como siempre, llegamos antes y mejor a cualquier lado.

¡Viva el invierno sobre ruedas!

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