Elogio de la lentitud

Por Isabel García Amuchástegui y Ariel Sabatella

Desde hace ya varios años existe una corriente cultural llamada Slow Movement (movimiento lento) que propone desde diferentes ámbitos tomar el control del tiempo en lugar de someterse a su tiranía. Pro- bablemente esto haya nacido como consecuencia de la acelerada forma de vida que impuso la modernidad. La idea esencial que defiende esta corriente es hacer menos cosas pero hacerlas bien, ser conscientes del proceso en que estamos invo- lucrados, estar completamente presentes en él y por añadidura gozar de los encuentros sociales, de la vida, de las buenas cosas. Podemos optar por comer rápido frente a la tele, según “obliga” la vida moderna, o tomarnos el tiempo para cocinar algo sabroso y deleitarnos en el pro- ceso con todos nuestros sentidos puestos ahí. La bici es una gran aliada del movimiento lento, y no sólo porque en ella no puedas trasladarte a cientos de kilómetros por hora sino por todo lo que utilizarla implica. Esto es, que la velocidad de traslado esté completamente relacionada con tus posibilidades de desarrollarla, con tu propio combustible y energía; que al trasladarte a una velocidad mo- derada puedas disfrutar del paisaje, del viento, de una reflexión. Que esto pueda desacelerar tanto tu ritmo que cuando llegues a destino te sientas pleno y agradecido por el viaje. Cada vez que andamos en bici podemos aprender un poco más acerca de cómo gobernar nuestra vida y de cómo llenarla de plenitud y gozo. Luego sólo queda trasladar ese movimiento lento a todo lo demás.

logo

Intro publicada en La Guía BAiker número 2, agosto / septiembre 2013