El primer viaje en bici

Por Ariel Sabatella


Creo recordar mi primer viaje en bici, aunque sólo tenía meses. Mi abuelo, un ucraniano fortachón, me subía en una sillita delantera que iba sujeta al manubrio de su bici inglesa con frenos a varillas y cuadro de dama (“así la podía usar toda la familia”) y me llevaba a pasear por las calles de tierra de su barrio.
El momento quedó inmortalizado en fotos y en la memoria de cada uno de los presentes. Y aunque yo “creo recordarlo”, quizás me lo imagine. Las historias y las fotos ayudan a evocar casi a la perfección lo vivido. 
Treinta y cinco años después, tomando miles de recaudos -sillita infantil, casco, juguetes, pañal limpio, chupete- a sus once meses mi hija subió por primera vez a una bicicleta. Y, tal como lo deseamos desde que nació, salimos en familia a rodar. Fue un momento bellísimo, épico, un hito en nuestra historia de papás primerizos.
Por supuesto, hay un mar de fotos para que ella dentro de varios años pueda imaginar su primer viaje en bicicleta.

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TAPA-BAiker 17