El pedaleo a la defensiva

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Sabemos que la bici es –junto con el peatón- uno de los actores del tránsito más frágiles. Es por eso que el mejor factor de seguridad en nuestro caso es la prevención.
Un trayecto en bici por la ciudad es mucho más que simplemente pedalear. Es además una secuencia de cálculos, mediciones y decisiones que se van dando uno atrás del otro en fracciones de segundos. Es como si fuéramos pronosticando y adivinando lo que va a pasar en los próximos metros.
De ahí que una de las habilidades que más distingue a los ciclistas urbanos experimentados de los novatos es esa intuición para adelantarse a los hechos y así ganar seguridad.
Si estás dando tus primeros pasos con la bicicleta como medio de transporte diario, te dejamos algunas sugerencias que no suelen salir publicadas en los manuales formales de ciclismo urbano.

Giros
Nunca debemos confiarnos de las luces de giro de un auto. Muchas veces los conductores no las encienden y giran igual en las bocacalles. Debemos siempre “esperar lo peor” y estar atentos teniendo un plan B, que podría ser bajar nuestra velocidad o acompañar el giro aunque nos desviemos.

Bocacalles
Hoy por hoy la escala de prioridades en las calles de muchas grandes ciudades latinoamericanas está patas para arriba. Aún predomina la ley del más fuerte y esto es un gran problema para los que andan en bici. Aunque tengamos prioridad de paso en una bocacalle, nunca debemos confiarnos en que nos la darán. Al menos por ahora, en un cruce debemos siempre asumir que no será así. Es recomendable bajar la velocidad y estar listos para detenernos por completo si fuera necesario. Hacer contacto visual con el automovilista es clave para captar de antemano sus intenciones.

Puntos ciegos
Recordá que al ir manejando un auto los conductores no ven en los 360 grados que los rodean. Ni siquiera con la ayuda de los espejos retrovisores. Hay lugares que están siempre fuera de la visión y se llaman puntos ciegos. Por lo general se ubican en los laterales de los vehículos a la altura de las puertas traseras. Evitá ir pedaleando en ese lugar, pero si tuvieras que hacerlo (a veces no queda otra) prestá más atención de la habitual y salí cuanto antes de ahí.

La “técnica salvaje”
Así como algunos animales aumentan su tamaño para asustar y advertir de su presencia, nosotros podemos hacer algo similar. Claramente no vamos a asustar a nadie andando en bici, pero si estamos pedaleando en calles con mucho tránsito, podemos circular parados en los pedales. De esta manera ganamos mayor tamaño, altura y visibilidad entre los autos y nos pueden ver más fácilmente en pos de nuestra seguridad.

¿Tenés otras sugerencias o técnicas de pedaleo a la defensiva? Queremos conocerlas. ¡Contános!