El desengrasante, un gran aliado


Por Penetrit*
El mantenimiento de la bicicleta es fundamental tanto para que ande bien como para que nos dure muchos años. Y una parte importante del mantenimiento es la limpieza y, particularmente, el desengrasado de la transmisión. El agua y los detergentes no barren del todo las partículas duras que se pegan al lubricante. Las arcillas del polvo junto al lubricante forman una pasta gomosa, los compuestos orgánicos aceleran su degradación y las partículas duras, provenientes de piedras o asfalto, funcionan como una lima en cada parte que tocan de la transmisión.
Por ello debemos recurrir a un buen desengrasante, el cual debe aplicarse previamente al lavado. Primero eliminamos todos los excesos de tierra y luego lo aplicamos; dejamos actuar unos minutos y, con la ayuda de un cepillo de cerda dura, limpiamos cada uno de los mecanismos. Eventualmente se pueden requerir aplicaciones adicionales. Luego se enjuaga, se seca y se vuelve a lubricar.
Básicamente podemos encontrar dos tipos de desengrasantes: los derivados del petróleo y los ecológicos. Los primeros actúan y se evaporan más rápido que los segundos pero afectan el medio ambiente y no son tan efectivos en el caso de usar lubricantes biodegradables. En este caso, por afinidad, van actuar mejor los desengrasantes biodegradables y no estaremos contaminando la naturaleza

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*Penetrit fabrica Bike, la línea de productos ecológicos y biodegradables destinada al cuidado y mantenimiento de la bicicleta: sac@penetrit.com