Diego “Uma” Rodríguez: “La primera vez que volé fue arriba de una bici”

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Txt: Rocío Cortina | Fotos: Ariel Sabatella

“En la banda siempre fui el más fanático de la bicicleta, muy pero muy fan.” Diego “Uma” Rodríguez es guitarrista de Babasónicos, aunque se distingue por haber incursionado en todos los instrumentos: “No tengo miedo de hacer algo nuevo, voy y lo hago”, asegura. Su historia con la bicicleta tiene algo de eso. Siempre buscó –y busca– nuevas experiencias en las dos ruedas, y en ese ir y venir contagió a los demás integrantes de la banda: “En nuestro parque bicicletero hay bicis BMC, Cannondale, Schindelhauer. Las usamos más que el auto, porque en el radio de seis, diez o doce kilómetros que hacemos por la ciudad, llegamos mucho más rápido, no tenemos que ir hasta el estacionamiento, buscar un lugar para dejar el auto ni esquivar tránsito”, dice el hermano de Adrián Dárgelos, cantante de Babasónicos.

“Andábamos en contramano para que no nos robaran”
Para hablar de su romance con la bicicleta, Diego se transporta a la infancia en Lanús, al sur del conurbano Bonaerense: “La primera vez que volé fue arriba de una bici, en una obra en construcción. Habían cortado la calle donde vivía mi tía, había una montaña de arena que recuerdo enorme. Fui el primero de mis amigos que logró despegar realmente la rueda del piso y saltar de un lugar a otro. No me olvido más.” El músico también recuerda sus aventuras conurbanas en la década del 80: “Corríamos y andábamos en contramano por calles donde pasaban colectivos, para que no nos robaran. Aprendí a andar sin manubrio, sin manos, usaba un palito de escoba chico para sostenerme y que no me sacaran la bici.” A sus nueve años, el hoy músico, pedaleaba con una bici que había sido de su hermano: “Después empecé a armar mis propias bicicletas, no tenía plata para comprarme una”, explica.

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“Me cabe subir, bajar, andar, esquivar”
Como a muchos fanáticos de las dos ruedas, a Diego la bici lo acompañó en distintas etapas de su vida y de su carrera como músico: “De recreación, pasó a ser un excelente transporte, hasta que tuve auto fue mi único medio. Y cuando nos mudamos con Adrián a Tortuguitas, donde grabamos los discos Jessico (2001) e Infame (2003), no la necesitaba como transporte pero igual conseguí una para andar por el barrio.”

Años más tarde, Diego vivó en el centro de Buenos Aires y empezó a pedalear hacia el estudio donde grababan con Babasónicos: “En la banda todos se dieron cuenta que era mucho más fácil cruzar el barrio de Once en bicicleta que en auto. Las primeras veces les pareció una locura, no por la distancia sino porque Once es una guerra. Ahora tenemos bicisendas y es mucho más fácil.” Lejos de protestar por la caótica convivencia entre autos, colectivos y bicis, el músico dice disfrutarla: “La parte más divertida de ese viaje era justamente pasar por Once. Me cabe subir, bajar, andar, esquivar”. Su pasado en el bmx y el street marca las preferencias, también su afición al surf, skate y snowboard: “No hay sensaciones parecidas a las de la bici. Te lleva lejos. No hay nada tan verdadero y tan constante como la bici.”

Al pedalear diariamente, la bici de Diego empezó a mutar: “Yo tenía una rodado 29 pero de ruedas gruesas. Y cuando empecé a ir todos los días a ensayar al estudio me di cuenta de que era re pesado. Entonces Mariano (N de la R: Mariano “Roger” Domínguez, también guitarrista de la banda), me convenció para probar las ruedas finas. Me decía: esto no es andar en bici, no es transpirar, con esto no te cansás.” Diego afirma que Mariano es el más detallista de Babasónicos. Fue el primero en usar bicis urbanas de diseño y en comprar la BMC asesorado por Claudio Canaglia (propietario de bicicleterías Canaglia), a quien Diego considera como una especie de mentor: “Lo conocí hace nueve o diez años con mi hermano Adrián. Claudio es mi mayor influencia en esto”.

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“Buenos Aires en bici es lo más”
Si es posible, Diego no recorre ninguna ciudad sin bici: “Cuando pedaleás, aunque te den una inglesa rota con una rueda torcida, es más fácil que subirte a un subte”, compara. Entre los sitios más pedaleables que le ha tocado visitar, el músico destaca a Chicago: “Está buenísimo en infraestructura y distancia. La bicisenda es en subida y bajada y rodea el lago.”

En Buenos Aires sus recorridos de cabecera avanzan entre Palermo, el trayecto hacia el Barrio Chino y la Reserva Ecológica: “Detrás del Shopping Alto Palermo hay una buena subida y bajada, también Honduras tiene una bajada muy pronunciada. La Reserva Ecológica es muy linda. Cuando voy a visitar a un amigo que trabaja en el astillero Tandanor, hago esa parte donde empieza la ciudad deportiva de Boca, hay varios camiones, es divina en bici. Y también el Barrio Chino, agarrar Av. De Libertador, pasar el hipódromo, los lagos, Pampa, Sucre.” “Buenos Aires en bici es lo más”, afirma el músico. A nivel recreativo, destaca sus plazas y la posibilidad de recorrer la ciudad de sur a norte pasando siempre por parques. Sin embargo, cuando se viste con la piel del ciclista urbano que se transporta a diario, Diego es algo crítico: “Las bicisendas tendrían que ser doblemano. Pero tampoco creo que haya que gastar un montón de plata en eso, hay otras cosas en qué pensar, el dinero debería estar mejor distribuido”, opina, a lavez que apunta a otras cuestiones tanto más simples de revertir: “Falta más buena onda y comprensión, no odiar al otro. Hoy todos odian al ciclista y el ciclista también odia: al que anda más lento, por ejemplo.”

“Cualquier trabajo es como la bici”
Diego es músico desde sus 20 años e integra una banda consagrada, con once discos en su haber, y que hoy sigue sonando en la radio sin perder frescura. Cualquiera diría que el Diego más a lado aparece tocando la guitarra. Pero él habla de otra cosa: “Lo que mejor sé hacer es andar en bici –asegura–, me la creo, pero sé que lo hago bien. Ando para atrás, arriba del volante sentado, hago cualquier pavada. Pero me cuido. Soy músico y si me pasa algo con la bici me quedo sin trabajo”. Por eso, casco, guantes y unos lentes fotocromáticos que se mandó a hacer especialmente son los imprescindibles del guitarrista de Babasónicos.

Es inevitable plantear alguna posible conexión entre la bici y la música. Diego la explica rápido y con precisión: “En las dos cosas hay que esforzarse mucho para llegar. Si hacés un viaje mediocre, vas a llegar a un lugar mediocre. Si querés ir lejos, cualquier trabajo es como la bici: te tenés que esforzar”, reflexiona, al tiempo que se refieere a ese mágico ingrediente que aparece al pedalear, la diversión: “Al ser músico, igual que al andar en bici, si no te divertís, no vas a divertir a nadie. Yo nunca dejé de divertirme, siempre lo hice.”

La Bici de Diego
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“La elegí por lo liviana que es”
La BMC con la que Diego llegó a darnos esta entrevista es sólo una de las cuatro bicis con las que hoy cuenta: “Hace varios años que la tengo   , la compré después de Mariano y Adrián, porque vi lo liviana que es.” Con ella el guitarrista de Babasónicos incursionó en las ruedas finas, y aprendió a quererla enseguida: “Se desliza, no hace ruido, no va rodando. No es hablar de ciclismo… es como hablar de automovilismo frente a la Fórmula Uno. No es pedalear para adelantar sino frenar para no ir tan fuerte.”

BMC AlpenChallenge AC01
Cuadro y horquilla de aluminio, rodado 700c, transmisión Shimano Alfine de 11 velocidades con correa dentada, frenos a disco hidráulicos. Peso: 9 kilos aproximadamente.