Dani Bongiorni: «Cuando junté mis dos pasiones: arte y ciclismo, todo fue más fácil»


La tapa de la edición #38 es un fragmento de un grabado (aguafuerte) llamado Reflejo, realizado por Daniela Bongiorni (26). Esta joven artista es de Villa Ballester, San Martín (BA), desde muy pequeña aprendió a andar en bici sin rueditas ella sola, y entrena en pista y ruta desde chica.
  

¿Cómo comenzaste con las artes plásticas?
En el colegio, la hora de plástica siempre era mi favorita, pero empecé en profundi- dad con el profesorado de Artes Visuales, donde tuve talleres de grabado, escultura, dibujo y pintura. Fueron cinco años de producir a full, tengo muchas estampas guardadas porque hice la especialidad de grabado.

¿Qué técnicas usás?
Dibujo –que es la base de todo lo demás– con grafito o carbonilla. En grabado prefiero la xilografía. Pintura con acrílico o acuarela también; y últimamente estoy digitalizando algunas cosas, pero todavía no le agarré la mano, me falta más práctica. Hago de todo; el profesorado me dio las herramientas básicas para poder desempeñarme. Todo lo demás es prueba y error, mucha práctica y experimentación.


¿Cómo llegó la bici a tu vida y para qué la usas?

La bici estuvo siempre, desde mi niñez. Aprendí a andar sin rueditas, sola ¡Fue un gran logro! Durante la adolescencia le puse más atención. Quería y necesitaba hacer actividad física y empecé en una escuela municipal un sábado de mucho sol. Ya hace siete años que entreno. La bici se volvió parte de mi vida y me identifican con ella. Además de entrenar, la uso como medio de trasporte. Nunca fui amiga del colectivo.

¿Cuántas bicis tenés?
Tres, la de calle, que es color violeta, fue mi primera bici pistera, con la que competí por primera vez y con la que me di el primer palo. Nunca la voy a vender, le tengo mucho cariño. ¡Sí, cariño a la bici! También tengo una de pista con piñón fijo y una de ruta.

Qué influencia riene la bici en tus momentos creativos?
Muchísima. Desde que me di cuenta que podía juntar mis dos pasiones (arte y ciclismo) todo fue mucho más fácil. Para qué enroscarse sin saber qué dibujar si lo que te gusta está ahí en tu cabeza, colgado en tu pieza, en el fondo de pantalla del celu, en la cadenita que tenés en el cuello, en la remera que llevás puesta, en los eslabones de cadena que tenés como llavero, ¡En todos lados! Puede sonar muy pavo, pero no hay que ignorar lo que te identifica.

¿Encontrás alguna relación entre el actor creativo y el pedaleo?
Pedaleando pueden surgir muchas ideas. Al menos a mí me aclara la mente.


¿Por qué la bici en tus obras?

Porque se volvió parte de mí. Además, me ayuda a perfeccionar mis dibujos. Siempre me costó muchísimo dibujar figuras humanas y resultó un buen método e incentivo retratarlas arriba de la bici. Desde hace un tiempo, dibujar bicicletas implica dibujar personas.

¿Cómo surgen las creaciones?
Cuando tengo la idea pensada, busco fotos o vídeos para poder captar las poses o ver la expresión en el rostro del ciclista, después la obra puede variar y termina siendo totalmente diferente a la idea ini- cial. Dentro del proceso, también surgen cosas que influyen.

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