Copenhagen: viajes, amor y bicicletas

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Copenhagen es una película del año 2014, escrita y dirigida por el canadiense Mark Raso. Fue filmada en la ciudad que lleva ese nombre y por supuesto, está llena de bicis durante toda la trama.
La historia narra el viaje de William, un turista norteamericano que viaja junto a un amigo a Dinamarca para conocer la tierra de su padre y su abuelo. Las cosas cambian inesperadamente de rumbo y William se ve forzado a seguir su viaje solo. Ahí es cuando conoce a Effy, una chica local que se ofrece a ayudarlo en su objetivo.
No te vamos a contar toda la historia ni pretendemos hacer una crítica cinematográfica porque lo que nos interesa es remarcar la importancia y la naturalidad con la que la bicicleta aparece todo el tiempo. Vamos a detallar algunas cosas interesantes en este sentido:
Como William lógicamente no tiene bici propia, la solución es hacer uso del sistema de bicis compartidas y por el precio de 20 coronas consigue una. Esto de compartirlas llama tanto la atención del protagonista que en un momento exclama sorprendido: “¡Malditos socialistas!”
Por su parte, Effy tiene una impecable bici de esas que por acá llamamos de ciudad o de paseo (también conocidas como bicis holandesas, pero claro… no sería la mejor definición en este caso). Rodado 28, cuadro de color verde, canasto y timbre. Aunque pocas veces se ve que la ate, puede apreciarse en un momento que ella usa una cadena de la prestigiosa marca alemana Abus. En definitiva, la suya es una bici bien urbana y cómoda. Esto queda demostrado en una escena donde van pedaleando sobre una calle empedrada y la bici de William, al ser de rueda más chica, sufre más el traqueteo molesto. Entre risas deciden entonces intercambiar bicis por un rato.
Claro que si hablamos de calles empedradas, no podemos dejar de mencionar algo que a más de uno que esté leyendo esto le habrá pasado con una bici de transmisión simple: ¡Se salió la cadena! Sí, en esta historia también pasa eso, pero sin mayores inconvenientes.
Por último, hay un momento muy interesante cuando durante una noche no hay más bicis disponibles para retirar de la estación y se produce un diálogo al que te recomendamos que prestes mucha atención, ya que termina siendo un momento de filosofía acerca de lo público, lo compartido y lo gratuito. Como adelanto te podemos decir que William se encuentra de pronto entre la espada y la pared: o roba una bici o le pierde el paso a Effy, que para esas alturas de la historia ya le empezó a gustar más que como amiga.
Copenhagen se puede ver en Netflix con su audio original (en inglés) y la opción de subtítulos en castellano.
Te recomendamos mirarla porque más allá de si la trama te termina gustando o no, es por demás fascinante cómo la bicicleta simplemente está. Nadie se cuestiona si es buena o mala. Está de manera natural y como un elemento más de la vida cotidiana, pero en todo su esplendor y demostrando lo humanas que resultan las ciudades con más bicis y menos automóviles circulando por las calles.

Nuestro crítico de cine especializado en pelis con bicis da una puntuación de: 3.5/5 Pedales.