Cómo superar los obstáculos de la calle

21-obstaculos-9385Por Tincho Lehmann

Andar en bici por ciudades que durante décadas fueron desarrolladas para automotores es todavía un desafío para muchas personas. Es común encontrarse en el camino con algunos obstáculos que para un vehículo de mayor tamaño resultan insignificantes, pero para los que vamos sobre dos ruedas angostas representan molestias y hasta riesgos. Vamos a hacer un repaso de cuáles son y cómo sortear algunos de ellos. Lo que para los experimentados ciclistas urbanos puede resultar algo sencillo, muchas veces es el miedo de quien están empezando a salir con la bici a la calle.

Baches:
Por mucho que pavimenten las calzadas, es necesario que tengan un mantenimiento acorde al volumen y tipo de tránsito que soportan. Esto no ocurre muy seguido y por eso es común que haya baches en los que un auto puede averiar la suspensión, pero en los que un ciclista puede caer al suelo y lastimarse, si se lo encuentra repentinamente. La recomendacioón en estos casos es evitar una maniobra brusca. Si nos encontramos de repente con un bache lo mejor es bajar la velocidad, pararnos un poco sobre los pedales y relajar el cuerpo (piernas y brazos) para que la bici pase por arriba copiando la imperfección del suelo. Frenar y quedarnos detenidos repentinamente en la calle es peligroso. Tampoco es recomendable desviarnos de golpe hacia un lado porque podríamos cruzarnos en la trayectoria de otro vehículo y no le daríamos tiempo a frenar. Es importante no pedalear muy cerca de los autos, ya que esto impide que veamos los baches con su ciente tiempo para reaccionar. En el caso que no nos quedara otra alternativa que circular en esa posición, conviene siempre ir sobre la misma línea que una de sus ruedas (nunca en el medio), así notaremos si el automóvil pasó por un bache.
Algo muy útil es aprender la habilidad básica de levantar la rueda delantera para que, en un bache profundo, la bici no se clave y así pasemos por encima de él.

Aceites:
aconsejamos no pasar por arriba de manchas de aceite porque, aunque no tengamos problemas en ese momento, parte de la superfiie de contacto de nuestro neumático quedará impregnada y perderá adherencia. Prestar especial atención durante los días de lluvia a los arcoiris que se forman sobre el asfalto. Esto es señal de que el agua arrastró algún producto oleoso que podría hacernos patinar, especialmente al tomar una curva.

Vías de tren: siempre pasar sobre ellas en forma perpendicular. Si achicamos el ángulo de ataque a menos de 90 grados se incrementa el riesgo de que la rueda se encarrile y nos bloquee el manubrio. En Buenos Aires prestar especial atención a los antiguos rieles del tranvía que asoman todavía en algunas calles. Además, hay que tener en cuenta que cuando las vías están mojadas se ponen extremadamente resbalosas, por lo que siempre es mejor cruzarlas despacio y sosteniendo bien el manubrio con ambas manos.

Cordones: aunque pueda sorprenderte encontrarlos en esta lista, lo cierto es que los cordones de las vereda son un verdadero riesgo para muchas personas que pedalean por la ciudad. Lo mejor es no perder el tiempo y aprender a subir y bajarlos en movimiento. Existen videos tutoriales en Internet o se puede adquirir esta habilidad con la ayuda de algún amigo que ya sepa hacerlo. Mientras tanto, no hay que tener vergüenza de bajar de la bici y volver a subirse. ¿Más vergüenza da caerse, no?

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