Cómo elegir tu próxima bici II

Comprando una usada

Consejos y cuestiones a tener en cuenta a la hora de comprar una bicicleta usada.
Por Luddite*

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A veces es mejor invertir en una bici usada de gama media/alta que en una bicicleta nueva económica, de baja gama.  Es decir, es muy factible que consigas una bici de buena calidad por un monto que, en un local de bicis nuevas, no alcanzaría para algo de la misma categoría.
En el mercado del usado hay un amplio abanico de calidades determinado no solo por la gama sino también por la “historia clínica” de la bici. A saber:

  • El uso que recibió: puede haber sido rodada por un neófito que le dio un uso inadecuado, por un niño, por una persona cuidadosa, por un ciclista entrenado, etcétera.
  • Cómo fue guardada: por más que la bici haya sido usada prudentemente, recibido un mantenimiento conciente y protegida de agentes atmosféricos; 5, 10 ó 50 años de almacenamiento deterioran cubiertas, cámaras, grasas, rodamientos, pintura, cromados, fundas, cuero y hasta el mismo material del cuadro.
  • El tiempo de uso: una bicicleta que se compró hace 10 o 15 años y se usó hasta el día de hoy ininterrumpidamente, puede estar deteriorada mecánica y/o estructuralmente.
  •  Las diferentes manos por las que pasó para ser reparada (si es que alguna vez recibió atención mecánica): las numerosas instancias de reparación pudieron haber modificado la idea y/o componentes originales de la bici. Por ejemplo, el reemplazo de componentes de calidad ya estropeados por otros más modernos pero de gama baja, pérdida o reemplazo de componentes originales como cubrecadenas, guardabarros, insignias, etcétera.

Muchos de estos detalles pueden consultarse a su vendedor e incluso corroborarse viendo la bici por fotos. Aún así, es importante verla “en vivo” y evitar comprar a ciegas. Las descripciones y/o las fotos no muestran la bici funcionando, sus ruidos, sus movimientos al andar; y dificultan ver ciertos detalles que, comprobados en persona, pueden hacer desistir de la compra.
Por lo tanto, es necesario tener un conocimiento mínimo de lo que se está buscando más allá del color, talle, rodado, geometría o función de la bicicleta. Sobre todo porque quien la venda puede no ser un entendido en el tema o simplemente no desear informar sobre las cuestiones antes mencionadas.

Antes de probar una bicicleta usada es importante prestar atención a:

  •  El estado estructural del cuadro: si tiene fisuras o torceduras en el frente, en los tubos superior y diagonal, en la horquilla y vainas. Golpes en general. Óxido avanzado en las uniones de los tubos.
  • La calidad de los componentes: desconfiar de levas y frenos de resina plástica, suspensiones de horquilla a resorte, soldaduras desprolijas en las uniones de los tubos, arreglos “eternamente provisorios” como cinta aisladora, alambres, etcétera.
  • La fluidez mecánica: buscar holgura entre los rodamientos (mazas, caja, dirección, pedales) y entre las palancas y el eje central. Revisar la circularidad (centrado) de las ruedas y discos de freno, de poseer. Comprobar si existen grietas en las llantas, rayos rotos o faltantes, nivel de desgaste de las cubiertas, patines, fundas y cables de freno.
  • La pintura nueva en un cuadro o bici usada no es de fiar: Puede estar tapando cualquiera de los detalles mencionados en el primer punto.
  •  Una bicicleta debe desarmarse para ser pintada: si se pinta con sus componentes colocados (dirección, palancas, cadena, piñones, rayos, etcétera), el mal funcionamiento está asegurado.
  • Los detalles de pintura, óxido superficial, manchas, no hacen a la funcionalidad del rodado y pueden ser desestimados, dependiendo el nivel estético que se esté buscando.
  • Es muy posible que, tratándose de una bici con mucho tiempo en desuso, las cámaras estén sin aire, lo que no necesariamente indica un pinchazo ya que las válvulas no retienen el aire eternamente. Bastará con inflarlas para comprobar su estado.
  •  Salvo que la funcionalidad del rodado sea obvia, evitar llevárselo andando. Es fundamental, tras la compra, realizar un service completo por un mecánico recomendado y reemplazar los componentes que haga falta.

Tener siempre presente que, al valor de la inversión, corresponde agregar un porcentaje que puede ir del 1 al 100 por ciento (a veces más) en reparación y puesta a punto inicial. Esto garantiza que el nuevo usuario empezará “desde cero” con la bicicleta y podrá tener pleno conocimiento de su estado mecánico. Solo así podrá realizar en tiempo y forma los controles mecánicos pertinentes para garantizar la continuidad de uso y vida útil del vehículo.

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*Mecánico de bicis: 154199-4844, green_anarchy@hotmail.com