Cómo circular en grupo por la ciudad

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Por
Martín Lehmann

Salir a pedalear en grupo es una experiencia que trae interesantes ventajas, como un mayor respeto y visualización por parte de los automovilistas, aunque también riesgos que deben ser tenidos en cuenta. A diferencia de los pelotones de entrenamiento que pueden verse en las rutas, en el ámbito urbano es común que salgamos a rodar en grupos compuestos por personas de muy distinto nivel de habilidades y confianza sobre la bici. Por ejemplo, una familia con chicos, un grupo de turistas o una salida con integrantes que recién se están animando a rodar por las calles porteñas. Por eso, es importante que conozcas algunas cuestiones que pueden ayudarte a disfrutar con mayor seguridad, en el caso de que te toque moverte en caravana.

Roles
Por cuestiones prácticas y normativas de tránsito, sugerimos rodar la mayor cantidad de tiempo en línea, es decir, uno detrás del otro. Para ello, es bueno acordar de antemano quién va a encabezar la fila y quién va a cerrarla. Es aconsejable que, aquel con mayor confianza y conocimiento del camino, sea quien lidere. Por otro lado, quien se ubique al final cumplirá una función importantísima ya que tendrá la responsabilidad de asegurarse de que nadie se pierda. Asimismo, es recomendable que esta persona tenga conocimientos básicos de mecánica, para poder resolver rápido cualquier inconveniente como, por ejemplo, si se sale una cadena.

Señales
Al rodar en grupo tomás verdadera conciencia de lo útil que resulta hacer señales de tránsito con los brazos. Advertir cuando vamos a girar o detenernos es la mejor forma de comunicación entre el grupo y del grupo para con el resto del tránsito. Las indicaciones que dé el líder se vuelven mucho más potentes si los demás lo copian y ejecutan esas señales.

Semáforos
Uno de los desafíos de circular en grupo por la ciudad es justamente mantenerse unidos como tal. Para los conjuntos grandes, los semáforos son un problema porque suelen dividir y romper esa unión. En este caso, los que llegan a tiempo a cruzar, tienen que esperar sí o sí a los que no llegaron a pasar. Solamente cuando todos están juntos de nuevo, se reanuda la marcha. Es engorroso, pero fundamental para la seguridad, sobre todo cuando atravesamos avenidas.

Ritmo
El ritmo del conjunto tiene que estar marcado siempre por los últimos de la fila. De nada sirve que los primeros se alejen demasiado porque, no solo rompe la unión del grupo, sino que eso puede sobre exigir a los rezagados, haciéndoles pasar un mal momento.

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