Burley Travoy: Me faltaba algo

Claudio Canaglia te relata su vivencia sobre el sensacional carrito Burley, de origen norteamericano, recién llegado a la Argentina de la mano del importador Aries Comercial.
seguridad-6835

Por Claudio Canaglia

Ya estaba totalmente entregado a mi bici. Era la única opción válida para ir a bares, bancos, oficinas, restaurantes y casi todos los lugares adonde debía moverme. Ya estaba muy vago, no quería caminar ni los últimos 10 metros. Pero me faltaba algo. Esa compra de supermercado, esa carga del corralón o el transporte de cosas pesadas o abultadas me obligaban a recurrir casi inevitablemente al auto. Resolver el problema en bici demandaba comprar otro modelo, apto para cargar, o uno de esos triciclos con canasto, que sinceramente no me generan una gran atracción.
Hasta que un día descubrí que un producto milenario, que estaba ahí, a la vista de todos, sin demasiados secretos, había evolucionado. Resultó que aquel viejo carrito, tráiler, o como quieras llamarlo, se había transformado en un “Burley Travoy”. Sin abrir la caja, el nombre me pareció de entrada entre gracioso y pretencioso. Agarrar un “carrito” y elevarlo de categoría con solo ponerle un llamativo denominador no sonaba a recurso demasiado ingenioso, pero estaba ahí, frente mío, esperando que lo abriera.seguridad-6809
En un segundo, apenas vi la factura, me di cuenta que posiblemente no fuera solo un pretencioso nombre. El Travoy es fruto de haberse sentado a estudiar horas, días, probablemente semanas, la forma de transformar algo que ya estaba ahí en un elemento útil y práctico para los nuevos hábitos de la gente. Fácil de enganchar en la bici en primer lugar. Mucho más simple que apretar un botón. MUY liviano, con neumáticos inflables y por sobre todas las cosas posible de mover con la misma facilidad caminando que con la bici. Y con una gran capacidad de carga. O sea, de la mano del viejo “carrito”, el milagro. Funciona. Lo enganchás de una en el living de tu casa, te vas al supermercado, lo desenganchás de la bici en un tris, caminás con él por entre las góndolas, lo cargás hasta gastarte toda la guita que llevaste (entra el equivalente a un carrito entero), vas al estacionamiento que hoy todos los súper tienen para tu bici, reenganchás en otro tris el Travoy y te vas directo hasta la heladera de tu casa a descargarlo. Sólo tenés que manejarlo suave cuando va cargado, no subir cordones como un burro, porque probablemente dejes los dientes y algún que otro huevo de los que compraste en el supermercado. Pero el andar es sumamente estable, no tenés que hacer mucha más fuerza y, señores, NO EXISTE ningún otro elemento que te permita ir de la góndola a la heladera con un carrito lleno. Bienvenido Travoy. Te estaba esperando.
.seguridad-6837
Más info en:
info@aries-comercial.com