Bicicletas públicas, una revolución


Texto por Julián Podolsky*

La bici está de moda, no es ninguna novedad. Pero dentro del, por suerte, cada vez más grande mundo de la bici, tenemos un jugador que está tomando cada vez más peso, el ciclismo urbano. Dentro de esta forma de trasladarse por la ciudad, debemos considerar que una gran parte de traslados se realizan a través del sistema público de bicicletas. En este sentido, es importante resaltar las diferencias de los sistemas rígidos de transporte, como lo son el tren y el subte (uno no puede mover una estación de subte de una semana a la otra), de los flexibles, como lo son colectivos, taxis, bicis públicas (se puede alterar sus recorridos o paradas fácilmente). Naturalmente, las bicis vienen a flexibilizar los medios rígidos y son el medio de transporte ideal para realizar lo que se denomina como “la última milla”. Pongamos un ejemplo: podrías no querer caminar 2 kilómetros hasta la estación de subte, pero quizás si te animarías a caminar 3 o 4 cuadras hasta la estación de bicicletas públicas más cercana, para luego continuar en bicicleta hasta el subte.

De todos modos, debemos considerar que el mayor desafío de querer introducir las bicis como medio de transporte es que muchos no lo consideran siquiera como tal, resultado que ha sido arrojado por numerosas encuestas sobre origen/destino: “No fui en bici porque no se me ocurrió”, concluyen.

Son varios los objetivos a perseguir a la hora de instalar un sistema de bicicletas públicas, pero destacamos dos que quizás sean los más importantes. El primero se trata de fomentar la bicicleta como medio de transporte, colocando en la mente del ciudadano la posibilidad de probar una forma alternativa de trasladarse. El segundo objetivo es que este usuario, una vez convencido de los beneficios de la bici como medio de transporte, adquiera una propia.

No me gustaría centrarme en frases como “la bici es libertad”, en base a mi propia experiencia de trasladarme en bicicleta por Buenos Aires durante los últimos cinco años. Si, en cambio, me gustaría remarcar que en una ciudad donde millones de personas trabajan en un espacio reducido, como es el centro porteño, donde lamentablemente debés lidiar con cortes, servicios de colectivos colapsados, calles anegadas y aumentos en el transporte, la bici pública aparece como una opción económica, hasta gratuita, para realizar el regreso a casa sin más.

Cabe destacar que los sistemas públicos de bicicletas se han convertido en uno de los ejemplos más claros de economía compartida. Muchos sistemas del mundo promedian 7 viajes por bici por día, algunos han llegado hasta los 10 viajes día/bici y los que menos promedian los 5. Con estos indicadores es inevitable observar la e ciencia de este medio de transporte que además de ayudar a cada viajante, dado que mejora considerablemente su estado físico y mental, beneficia a aquellos que viajan en otros medios de transporte al liberar espacios en los mismos.

Por último, no quisiera cerrar esta nota sin aportar una visión general sobre lo que se viene entre los sistemas de bicicletas públicas: los dockless. Éstos no cuentan con estaciones donde el usuario debe obligatoriamente retirar y devolver las bicis, las cuales tienen incorporadas sus propios candados, en la misma rueda o en el cuadro para ser aseguradas en cualquier bicicletero. Además, tienen un GPS integrado que se alimenta mediante un pequeño panel solar y el usuario solo debe leer un código QR para liberar la bici. Una tecnología joven en constante evolución y crecimiento, un servicio que apunta a transformar las ciudades.

Director de Serttel Argentina: julian.podolsky@serttel.com.ar