Bicicletas “de Dama” II: La homogeneización del sloping

Los cuadros modernos, cuya aparición puede situarse históricamente a principios de la década de 1990, introdujeron una nueva variable en su geometría: el sloping. Esta palabra significa literalmente “caída”. Designación más que adecuada, ya que en estos cuadros el tubo superior deja de estar paralelo al suelo, para estar inclinado en ángulo agudo desde su unión con el caño de asiento, proyectándose hacia el frente de la bici.

El porqué de este nuevo concepto en materia de bicis podría resumirse en tres cuestiones:
⊗ Reduce el tamaño del triángulo trasero de la bici, haciéndola más rígida, ya que las distancias se acortan y el material trabaja menos.
⊗ Al haber menos material, el peso del cuadro se reduce.
⊗ Tal vez, el hecho más relevante, es que permitió a las fábricas de cuadros acotar el número de talles disponibles, y de esta manera facilitar la producción en serie.

Como el tubo de asiento queda más bajo, más gente de altura similar puede usar un mismo talle. De este modo, de tener 12 o 13 talles disponibles (desde 48 cm a 61 cm), se pasó a tan solo cinco (XS, S, M, L y XL). Antes un talle 54 le iba a personas de entre 176 a 179 centímetros de altura, hoy un M le va a personas de entre 171 a 179 centímetros.

Esta variable difuminó un poco la diferencia estética entre los cuadros de mujer y los de hombre. Los primeros presentan un sloping más pronunciado, que deja el tubo de asiento aún más bajo y el frente más alto en contraposición. Fuera de eso, es difícil diferenciarlos a simple vista de los segundos, excepto por las gráficas y colores “femeninos” que llevan.

Bicicleta para mujer con sloping

Bicicleta para hombre con sloping

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